El tiempo, recurso primordial del freelance

Mucho se ha dicho y escrito sobre el uso eficaz del tiempo. Pero, ¿alguna vez te has planteado seriamente este tema y todas sus aristas?

Las personas que optamos por trabajar de manera independiente tenemos un gran motivador (o, al menos, una ilusión) que es el trabajar con libertad. Libertad, claro está, de jefes, imposiciones y horarios. ¿Pero es esto tan radical? ¿Cuánto hay de cierto en esta creencia?

Como todo, el trabajo freelance tiene sus beneficios y sus desventajas. Trabajar hasta dominar estas últimas es lo que nos permitirá establecerlo como un sistema que verdaderamente nos convenga. Para eso, una de las variables sobre las que reflexionar seriamente es cómo utilizar el tiempo de manera eficaz, sobre todo teniendo en cuenta que cuando trabajamos de manera independiente, tendremos a nuestro cargo desde la administración, las finanzas, el marketing y las ventas, hasta la limpieza, el orden y la propia tarea que nos ocupe.

Aquí algunos consejos para optimizar el uso del tiempo:

  • Planificar es un paso definitorio: fijar el objetivo (grande o pequeño) tras el cual iremos a corto y mediano plazo. Utilizar agendas tradicionales, virtuales o aplicaciones móviles será insoslayable para generarnos un sistema de (auto) control y evaluación. Es importante en este punto tener en cuenta que no podemos saturar nuestra grilla con actividades, sino dejar siempre tiempo para imprevistos y –por supuesto – para nuestra vida personal.
  • Conocer cuáles son los momentos de la jornada en los cuales logramos nuestro máximo rendimiento resultará muy útil para desarrollar nuestro potencial, y poder así iniciar y terminar tareas.
  • Fijar un horario de trabajo, como si concurriéramos a una oficina.
  • Tomar pequeños descansos entre medio de nuestra jornada laboral para potenciar el rendimiento. Momentos en los cuales nuestra mente se ocupe 100 % en otros pensamientos diferentes de nuestro trabajo.
  • Priorizar lo importante. Jerarquizar las actividades nos permite también saber cuánto tiempo merece cada una de ellas.

Y, por supuesto, como en cualquier otra actividad, la motivación es primordial: ¿nos gusta lo que hacemos? ¿O estamos pensando todo el tiempo en lo que nos falta hacer como una carga que deseamos “quitarnos de encima”? Es el trabajo pendiente – no el realizado – el que más cansa y provoca estrés. ¿Lo habías pensado?

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