La noble misión de proteger la lengua

La lengua es portadora de cultura y, como tal, es dinámica. Desde el advenimiento del fenómeno de la globalización, con un mundo hipercomunicado donde parecería no haber fronteras ni distancias, este dinamismo se ha vuelto vertiginoso.

Pero, como todo bien cultural y preciado, la lengua ha visto innumerables esfuerzos de las comunidades que las portan y poseen para garantizar su preservación de cualquier choque cultural al que se hayan visto expuestas.

Por ejemplo, durante las décadas en que Panamá tuvo presencia militar norteamericana, utilizó un “escudo de protección” del español en las áreas contiguas al Canal de Panamá, mediante los tratados Torrijos Carter de 1977.

Muchas asociaciones se han conformado a lo largo y a lo ancho del mundo (hispanohablante, en nuestro caso) cuyo objetivo es –nada menos – que la protección de la lengua.  Por caso, la Asociación de Academias de la Lengua Española se conformó en el año 1951 y desde entonces, sus 23 miembros (R.A.E. incluida) se reúne en un Congreso cada tres años. En una de las últimas ediciones, los miembros proponían acciones concretas como el resguardo de libros que las editoriales dejaban de imprimir.

Y en un plano mucho menos académico, pero no por eso menos relevante, existen grupos como “Acción ortográfica” que iniciaron su “cruzada” por la lengua, aerosol en mano. Esta organización de voluntarios anónimos ya extendida a varios países de habla hispana se dedica a corregir la gramática y ortografía de los grafitis en cualquier pared de la ciudad, e incluso no ha podido sucumbir a la tentación de intervenir algunos mensajes que se intercambian en las redes sociales.

Recent news

Share

Facebook icon
LinkedIn icon