Tu oficina en casa

Trabajar como freelance tiene, como todo, ventajas y desventajas. Dentro de las virtudes de esta modalidad de empleo, una de las más instaladas en el imaginario de la gente es la de poder “acudir a la oficina” en piyama y pantuflas.

Pero para que las cosas verdaderamente les funcionen a quienes trabajan de manera independiente, es necesario instalar algunos hábitos y espacios formales que garanticen la productividad. Por eso - ya sea que la tengas o que estés planificando armarla - es importante repasar detalladamente cada una de las variables que se deben tener en cuenta a la hora de armar tu “home office”.

¿Dónde?

Sin importar las dimensiones de tu casa, es fundamental que el espacio que decidas ocupará tu oficina sea solo eso: tu espacio. Para definirlo, es importante evaluar que sea lo más tranquilo posible o, cuando menos, que se encuentre aislado de las zonas de circulación. Biombos, bibliotecas u objetos estratégicamente ubicados pueden ayudarte a delimitar el lugar. No olvides que en el área, debe haber tomas de corriente, telefonía e internet.

Luz y color

La iluminación es por demás importante: lo ideal sería contar con luz natural durante las horas del día y agregar una lámpara de mesa con buena luz para evitar la somnolencia que genera un ambiente oscuro. Los colores recomendados son los claros, que te aportan quietud y ayudan a tu nivel de concentración.

Equipando tu lugar

El mobiliario dependerá mucho de la actividad que realices. Si todo lo que ocupás la mayor parte del tiempo es una computadora, no necesitarás más que una pequeña mesa o escritorio. Es importante que la altura esté entre los 73 y 75 cm para que el apoyo te resulte cómodo. La silla es algo que merece una buena inversión. Que sea ergonómica y cómoda garantizará el bienestar de tu columna. Si además tiene ruedas, tanto mejor. Respecto de los implementos tecnológicos, si está a tu alcance, conseguí teclado, mouse, impresora (y todo lo que puedas) wireless, con lo cual estarás disminuyendo, de manera sustancial, la maraña de cables que desordena la vista.

El orden es todo

Si tu trabajo requiere el uso de libros, nada mejor que una biblioteca colgante, ya que te ayudará a mantener el orden y al poder suspenderse en una pared, no te quitará demasiado espacio. Si, en cambio, trabajás con mucho papeleo, te será muy útil un archivero. En cualquier caso, instalar pizarras de corcho, acrílico, tiza o chapa (donde “pegar” recordatorios con imán) serán de gran utilidad para tu organización. En ninguna circunstancia, será beneficioso invadir tu mesa de trabajo mediante la acumulación de materiales. Por eso, un lugar para cada cosa y una regla de oro: todos los días, al terminar tu jornada laboral, dedicá 5 minutos a ordenar y dejar el espacio de trabajo en óptimas condiciones para el día siguiente.

Objetos adicionales

Más allá de las formalidades, tener la oficina en casa permite agregar esa impronta personal que nos hace sentir a gusto, como por ejemplo, adicionar una alfombra mullida, cortinas, cuadros y portarretratos. Si te gustan las esencias, agregar un aroma estimulante en el ambiente será inspirador.

Un objeto interesante para tener a mano es una pelota de pilates, que de tiempo en tiempo utilices para relajarte e incluso para reemplazar tu asiento, obligándote a mantener una postura erguida que te beneficie.

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